"Cuando llegué a la escuela, en primer grado, yo noté que algo tenía diferente a todos mis compañeros, mi mamá me había contado que leo desde que tengo 3 añitos y que siempre quiero saberlo todo. Pensé que eso no era extraño, hasta que en la escuela los demás no leían ni hablaban de lo que me interesaba, sólo querían jugar. Desde chiquita siento fascinación por las líneas, el arte, las formas y los números... Me imagino inventando estructuras, haciendo casas y edificios muy diferentes a las que veo por la calle, porque cuando yo sea grande quiero ser arquitecta, no sé por qué debo esperarme si lo que me enseñan en la escuela yo ya lo sé" (Andrea, 10 años). (Aportado por Morales, 2010, p.54).
"Quisiera que mis profesores y compañeros respetaran las diferencias de cada estudiante y que no me hagan sentir mal por tener otros intereses y ritmo para aprender" (Jorge, 12 años). (Aportado por Morales, 2010, p.14).
Resistencia al cambio
Falta de compromiso
Desactualización profesional
Distanciamiento entre centros educativos y el contexto
Ausencia de vinculación con la vida extra escolar
Falta de actualización de la información de los y las estudiantes
Uso de etiquetas dirigidas a las personas
A la idea de sobrevalorar lo académico
Obstáculos al pensamiento autónomo
Creer que sólo existe una respuesta
Proceso vocacional ajeno a la realidad del estudiante
El reto es evidente... ¿quieres asumirlo?
En Edu-C.R.E.T.A. te motivamos a unir la educación con la creatividad y el talento
Actuemos frente a:
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